
-Cuando me conociste en Emesa, cuando yo era una muchacha, ya te dije que yo había nacido para ser reina….Desde entonces.
-¿Desde entonces? ¿Desde antes de casarnos?
-Desde que nos conocimos.
Después de leer esta novela, histórica no sabía bien a quién amar más, si a Julia Domna, si a Septimio Severo o si a Santiago Posteguillo. me estoy inclinando hacia Santiago Posteguillo, Doctor y profesor, pues tiene a favor que sigue vivo y que enseña escribiendo demasiado lindo; me ha emocionado desde el inicio hasta el fin, cada frase, cada palabra, jamás imaginé aprender historia romana de esta forma tan exquisita, no ha habido línea que no me haya estremecido con emociones de todo tipo. ¡LO AMO!
Septimio Severo, el primer africano liderando un imperio (Barack Obama sería el segundo?!?) y ¡qué Imperio, EL IMPERIO ROMANO!

Septimio Severo encanta (el nuevo crush de mi prima) y el de toda mujer que anhele que su marido al cerrar los ojos dibuje en su mente su rostro y la eche de menos en todos los sentidos. Un hombre que libró batallas a muerte, excelente estratega militar, valiente, que no pierde el equilibrio, con suficiente cerebro para valorar la inteligencia de su mujer y hacerla su esposa, amante y compañera (valdría para muchos «machos» agarrar ejemplo de este Emperador Romano) porque muy bien entiende aquello de «El éxito de un hombre tiene mucho que ver con el tipo de mujer que elige tener a su lado».
¿Quién era Julia Domna? Pues una muchacha Siria, de rostro hermoso y cintura estrecha, que con 14 años de edad decidió que un día sería esposa de Septimio Severo; una mujer exótica, sensual e intensa, inteligente, con una gran capacidad de análisis, impulsiva y peligrosa para quiénes se opusieran a la proclamación de su esposo como emperador de Roma. «la augusta nunca se arredró ante nadie» escribió Galeno.
«-No luchamos por un imperio, esposo mío. Luchamos por una dinastía…..una nueva dinastía imperial, nuestra dinastía» -Julia Domna
Este libro lo amaré por siempre.
