
Me encariñé de Eleanor en la mitad del libro, desde cuándo y hasta siempre. Debo reconocer que llevaba quizá un tercio del libro leído y estuve tentada a dejarlo, me alegro no haya sido así.
Eleanor es una mujer eficiente en lo laboral con una vida social nula; lleva un estilo de vida muy particular de tan extremadamente antisocial. Eleanor vive arrastrada por corceles negros hacia las profundidades de la soledad. Vive atrapada dentro de paredes levantadas por ella misma, hasta que la encontró la amistad y el amor quizá.
La historia nos lleva a dejar de juzgar, aislar y rechazar a quiénes teniendo conductas particulares se salen de los estándares y nos incomodan; más bien, nos lleva a empatizar, a querer ser ese amigo que se interesa por ella y que la mira con unos ojos en los que Eleonor por fin descubre su propia belleza. El sentirse aceptada, querida es la puerta abierta por la que logra salir Eleanor en un punto de la historia impredecible, que nos deja paralizados, conmocionados, que nos hace ver a Eleanor como una heroína de su propia vida.
Espero que Eleanor Oliphant siga estando perfectamente bien y que la escritora nos los cuente en otras historias, porque esta me encantó. Recomendado.
