
Esta es una novela que es sentimiento puro, total emoción, una historia tan humana, tan del día a día, tan de adentro, tan de cada uno.
No da tedio. No cansa. ¿Qué puede cansar cuando resulta que se le ha puesto palabras a tanto que no se dice, a tanto que no se sabe, a tanto que duele, y uno no sabe ni por qué?
«Sólo hay tres opciones: Pagas, emigras o te la juegas» Una realidad que viven muchos pueblos ahora. En mi país gran parte de la población «se la juega»… Una realidad que vivió el pueblo vasco. El Txato se la jugó…lo mataron.
¿Cómo afronta la vida, tras un crimen de ETA, la hija del asesinado?
..Sometida, más que sometida…Y esos zapatos de tacón y esos labios rojos a sus cuarenta y cinco años, ¿para qué? …» Nerea dejó pasar los años, intentando que nadie supiera que mataron a su aita….por no ser identificada como la hija del muerto.

«…No quiero ver al aita muerto. No lo resistiría…Te ruego que hagas un esfuerzo por entenderme» – Nerea
Y sí, Nerea no vió a su aita muerto, pero sí vió cómo la muerte le paralizaba la vida. A cualquier edad se pueden tomar malas decisiones, las peores son las que están en función del miedo a la soledad y al dolor de los recuerdos…ya hasta cree que se le está acabando la vida.
¿Y el hijo del muerto? El hijo médico: Xabier. Decidió privarse de cualquier forma de felicidad. ¿Por qué? Vaya usted a saber las trampas de la mente y las paredes que levanta. Solo vivía para cuidar a la ama. Se lo prometió a su aita.
Como Bittori…¿A ella, qué se le reclama? ¿Acaso ser la esposa del muerto? Si ella con sus hijos, son las víctimas. Pura envidia; esa que no es solo desear lo que el otro tiene sino desear que el otro no tenga lo que posee. A Bittori le quitaron todo, le mataron al Txato. El empresario, el que construyó una empresa a punta de trabajo honrado. Les dolía su prosperidad. Les dolía hasta su solidaridad. La envidia se aprende.
«Yo salí a la ama (mamá) y así me va y aquí estoy y aquí sigo. Dónde? En la celda. En la puta celda de la puta cárcel hasta el próximo traslado o hasta que me suelten.” – Joxe Mari
Este libro debe leerse, simplemente porque remueve las entrañas humanas, porque como todo en la vida, si hay sombras es porque hay una luz alumbrando hacia algún sitio, y acá el sitio es el del PERDON.
Y sí, es verdad que se lee mucho con el corazón apretado, pero también hay diálogos que me sacaron muchísimo la risa..
Un homenaje a los amigos, al cariño, a lo bueno que se hizo…y quizá por todo el bien que me hizo este libro, por el desenlace de la historia….terminando de leer las últimas líneas, LLORÉ!
PATRIA queda en mis tesoros. Fernando Aramburo, magistral!
«.

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