Después del amor. Sonsoles Ónega

“Casarse con el amante es como echarle sal al postre.” – Walter Riso

Copio textualmente la sinopsis que aparece en la página de Planeta de Libros:

Carmen viajaba en un tren desde Barcelona cuando un cruce de miradas cambió su vida para siempre. Era 1933, y Federico Escofet y Carmen Trilla —él, capitán del ejército; ella, una esposa atrapada en un matrimonio infeliz— tejieron una historia de amor que ni las habladurías, ni la guerra civil, ni el exilio lograrían deshacer, pero que dejó en los tres hijos de Carmen la huella del desarraigo.

https://www.planetadelibros.com/libro-despues-del-amor/292852#soporte/292852

Debo decir que leí esta novela completa y no encontré cómo justificar esta parte de -tejieron una historia de amor que ni las habladurías, ni la guerra civil, ni el exilio lograrían deshacer-“. Por favor, el desenlace de la historia, era de esperarse, sino pregúntenle a Walter Riso:

"Las estadísticas son contundentes: haciendo un promedio de datos de varias culturas, alrededor de la mitad de la gente tiene una relación oculta y le pone los cuernos a su pareja. 
Las relaciones prohibidas son especialmente adictivas, porque el placer que generan es muy concentrado y penetrante y, además, crea necesidad, independientemente de que estemos de acuerdo o no con las aventuras clandestinas, debemos reconocer que muchas de ellas acaban convirtiéndose en un Disney Word personalizado, donde los implicados están más cerca de la fantasía que de la realidad.

Una paciente me comentaba: "Solo con estar con él unas horas, la semana se justifica y adquiere sentido...No verlo es sentirme incompleta, como si arrancaran una parte de mí," Justificación existencial y Síndrome de abstinencia a la vez: nada que hacer. Unos cuantos encuentros le otorgan a lo cotidiano un tinte especial y se pasa de una realidad en blanco y negro a una en tecnicolor y tres dimensiones. De ahí la resistencia a salirse del enredo, no importa de dónde venga la presión en contra: nadie quiere perder el encanto de un amor que le lleva al límite"

Lo anterior me recuerda esa parte de la novela que copio a continuación:

“¡Me niego! -gritó Carmen encolerizada -. Me niego a aceptarlo. Si Federico no se hubiera cruzado en mi vida me habría ido con el mismísimo demonio. Con cualquiera que me hubiera ofrecido la posibilidad de sentirme viva.

Historia de amor??????????????

Leí esta novela hace un año y me he reprimido el deseo de comentarla, pues tratándose de la historia de una mujer que realmente existió, intento evitar emitir un juicio.

Si se lee La chica Salvaje, de Delia Owens, hay un trozo de una conclusión a un compendio científico en el área de biología a la que llega la protagonista, que dice:

“Algunos insectos hembras se comen a los machos…”

“…las madres mamíferas demasiado estresadas abandonan a sus crías…”

“…muchos machos conciben maneras arriesgadas o traicioneras de superar a la competencia.”

¿Entonces desde el punto de vista biológico no se puede juzgar a Carmen ni a Federico ni a ningún ser humano?

Me voy a la Neurociencia y aprovecho el blog de José Ramón Alonso:

La Biología envía un mensaje de humildad al ser humano. Somos parientes de todos los seres vivos del planeta…sin embargo, nos diferenciamos del resto por nuestro cerebro.

“Los humanos somos la única especie dispuesta a un sacrificio personal para ayudar a los demás, algo que no sucedería en ningún otro primate. Pero los sociólogos matizan esta idea y defienden que hace falta la culturización, la socialización, para superar el egoísmo innato de los niños.

Se cree que nuestro cerebro tiene “impreso” una serie de códigos de lo que está bien y lo que está mal, qué comportamiento es socialmente adecuado y cuál no. Tenemos “sentimientos morales”. 

https://jralonso.es/2015/04/13/que-es-lo-que-nos-hace-humanos/

A Carmen Trilla la salvan sus hijos y los hijos de sus hijos, que la aceptaron y la comprendieron, no a consecuencia de la biología ni de entender su psicología. Ni de ubicarla en el contexto conyugal, social y político que le tocó soportar. A Carmen Trilla la salva el que de alguna manera sobrenatural el arrepentimiento por haber abandonado a sus hijos le alargó sus brazos y pudo llegarles al corazón a sus hijas . A este tipo de amor de las hijas por su madre, se le llama MISERICORDIA y es de las formas de amor que existen, el más loable. Bien también por sus nietas.

Publicado por @arosalindalegustaleer

@arosalindalegustaleer https://www.goodreads.com/review/list/101223749 Hay rendijas disfrazadas de puntos y comas, de frases cortas, son puertas abiertas por las que me escabullo de la realidad para fundirme dentro de la historia que leo. De lo que me hace vivir, escribo. Cuido no destriparle la historia a ningún lector, lejos de eso pretendo animar a tomar el libro y leerlo, así siento que lo mantengo vivo.

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