
Novela en dos partes. La primera parte mucho mejor que la segunda. Ambas partes tienen a favor el romanticisimo (amo el romance) pero en contra tiene que se excede en erotismo (como cuándo te gusta el picante y aderezando la comida se te derrama medio bote sobre el plato…) lo que la clasifica en narrativa Soft-Porn lo que lamento principalmente por lo siguinte:
Primero. Porque la escritora tiene una narrativa que logra engancharlo a uno a la lectura, se nota toda la investigación histórica y cultural de la época, da una buena descripción del contexto histórico : Buenos Aires Virreina; pero con tanto contenido más que erótico obliga a restringir su lectura, no apta para jóvenes y mucho menos adolescentes,
Segundo. Porque aún para un adulto sexualmente activo, la lectura se vuelve empalagosa (vuelvo a recordar el ejemplo del picante y del medio bote derramado sobre el plato…).
Debo aclarar que me animé con este par de libros, luego de leer Bodas de Odio e Indias Blancas I y II.; Indias Blancas , 🙌🏻 ambas partes se devoran y sí los atesoro; en cambio El cuarto Arcano llegó a cansarme🤷♀️.
En la primera parte mete el tema del suspenso con lo de los sicarios contratados por Napoleón Bonaparte, de lo que hubiera querido más en la segunda parte, pero me parece que en el segundo libro se le iba el rumbo hacia todos lados, entre tanto detalle. La investigación histórica es rica pero en mi opinión personal, con demasiados detalles innecesarios que me llegaron a aburrir.
Y que no decir de las niñerías de nuestro heroína “Angel Negro”, comenzó en la primera parte como una mujer de carácter, que no se doblegaba ante nadie y con propósitos firmes como nobles, para que en el desarrollo de la historia, aparezca como una mujer que tiembla ante las intrigas, sin capacidad de análisis, imprudente, inmadura y sexualmente sometida a la brutalidad de su esposo. Esto último me preocupa pues más allá de la época de los virreinatos, está el tema tan actual de la violencia que se ejerce contra las mujeres desde siempre, el presente no es la excepción; reconozco que leyendo estos dos libros y Bodas de Odio, de esta escritora, me da temor que se alimente el sometimiento de tantas mujeres víctimas de violencia sexual por parte de su pareja, quienes se ven manipuladas en nombre del amor.
Finalmente, no puedo evitar no mencionar esa falta de consistencia, cuando coloca a Isaura Maguire como una “cristiana creyente” que espera conocer su destino en las cartas. Nada que ver! ¿Será que la escritora intenta representar los tantos «mal llamados cristianos» que depositan su confianza en los astros y en lo que le dice la tirada de cartas.?
