
“Nadie se muere en la víspera” esta frase muy sabia se me viene junto a esta otra que dice que “cuando no te toca aunque te pongas y cuando te toca aunque te quites”. Esta historia lo confirma. Una historia real, la de Lale y Gita, ambos prisioneros se conocieron y enamoraron dentro de los campos de concentración de Auschwitz – Birkenau. El libro va contando su historia con una prosa narrativa, fácil de leer, aunque debo admitir 🙋♀️ que como soy una enamorada del verso, más que narrar hechos, hubiera querido una prosa más poética (no hay como la poesía para transmitir sentimientos y sensaciones). Tengo una fascinación por saber del holocausto y siempre ando detrás de sus historias, nunca me dejan igual, pues al sumergirme dentro de las atrocidades que son capaces de cometer los seres humanos siempre surgen héroes que la dignifican y la llenan de esperanza. Las ganas de vivir tienen un poder impresionante, cómo en medio de la tortura y el dolor se fortalece la solidaridad, la amistad y el amor. Este libro me aportó además datos que desconocía sobre la organización dentro de los campos de concentración y de los “ privilegios” que tenían algunos prisioneros judíos sí colaboraban con los alemanes nazis dentro de los campos, estos judíos estaban entre la espada y la pared, con su vida en juego y sin embargo, aprovechaban su condición un tanto mejor que el resto para ayudar en lo que les era posible, pues aún con “privilegios” su vida estaba garantizada en no más de cinco minutos, para ellos en su condición significaba “toda una vida”.
