
La percibo como novela de fantasía épica. Es la historia entre el bien y el mal, el bien lo representan los pitagóricos, que hacen de héroes y mártires luchando contra Khaos, quién representa el mal y que a lo largo de veinticinco siglos logra ganarse más adeptos para lograr sus malvados propósitos.
La novela lleva dos historias en paralelo: una la protagonizan Ariadna y Akenón en Cartago, año 507 a.C y la otra Elena y Daniel, en Madrid, en la actualidad. Elena y Daniel son personas superdotadas intelectualmente, psicólogos con conocimientos profundos del cerebro y la mente, lo cual los pone en la mira tanto de los pitagóricos como de los khaosianos. Cuando Elena y Daniel se conocen aparece una chispa de atracción entre ambos, sin embargo, la relación no prospera debido a sucesos que se van dando y que dan oportunidad a Irina, quién atiborrando de sexo a Daniel, le colma la lujuría y lo hace olvidarse de Elena. La novela anota que «El mejor modo de controlar a los hombres es conseguir que se dejen llevar por el lado salvaje de su naturaleza» y esto pone a Daniel en peligro de muerte. Elena intentará advertirle, ella aún tiene la ilusión hacia él. Me pareció interesante que la novela deja clara una realidad: el mal siempre lo tendremos intentando infectar el bien. En el caso de la novela, la institución ficticia que representa el bien es «La Hermandad», en el mundo que conocemos la institución que representa el bien en el caso de mi fe es «La Iglesia de Cristo» en la que creo y que tantas veces es objeto de crítica y hasta odio por quienes no entienden que son tantos los que aprovechan las instituciones fuertes puestas para promover el bien para infiltrarse y tener campo de acción para la avaricia, pedofilia, fornicación, robo, etc sin darse cuenta que todo es parte del plan del Maligno, en la novela representado por Khaos, en el cristianismo por Satanás. A lo largo de veinticinco siglos, tantos «khaosianos» infiltrados dentro de La Hermandad, haciéndose pasar por Pitagóricos. Desde el tiempo de Cristo, tantos traidores…tantos Judas. A propósito de esta reflexión, quisiera recordar el enfrentamiento verbal habido entre el cardenal Consalvi y Napoleón Bonaparte: NAPOLEÓN: – ¡Je detruirai votre eglise! [¡Voy a destruir su Iglesia!]. CARDENAL CONSALVI: – ¡No! ¡No podrá! ¡Ni siquiera nosotros hemos podido! El Cardenal Consalvi lo tenía claro, siempre tendremos malvados infiltrados, desde el mismo Judas, sin embargo, la Iglesia nació gracias a los otros once que sí eran auténticos seguidores de Cristo. Seguiremos teniendo judas infiltrados pero seguiremos teniendo muchísimos más fieles a la enseñanza de Cristo luchando por desterrar el mal (el Khaos). ¿En qué bando estamos nosotros? ¿Cuál nos atrae más: el de los pitagóricos o el de los khaosianos? Podemos encontrar la respuesta mientras siguiendo la sugerencia del Papa Francisco: comenzando a desterrar al pequeño Judas que llevamos dentro. Que El Señor nos ayude. Dejo el link: https://www.vaticannews.va/es/papa-francisco/misa-santa-marta/2020-04/papa-francisco-misa-santa-marta-judas-de-hoy-mafiosos-usureros.html