
La historia de Sofía y Daniel, un matrimonio con dos hijas pequeñas viviendo en Madrid en los últimos años del franquismo. Sofía, sobresaliente en sus estudios de licenciatura, aunque lo desea, no puede ejercer su profesión, porque Daniel no se lo permite, a su criterio, a ella le va mejor el rol de madre y esposa. Por otro lado, Daniel, trabaja ejerciendo como letrado al lado de su influyente padre, quién lo obligó a estudiar una carrera que jamás le gustó. ¿Si él no puede trabajar en lo que le gusta, porque debe hacerlo su mujer? Un matrimonio que se ama, pero que no se ama bien, pues anula la individualidad de la otra persona. En medio de este conflicto que como pareja ni ellos mismos terminan de enterarse, y sujetos ambos a las formas tan conservadoras de la sociedad de Madrid de la época, en la que llevar la contraria era causa de culpa, mucho más para la mujer; se ve este matrimonio envuelto, sin quererlo, en una relación «de tres» que buscando encontrarse, se pierden, pero que solamente perdiéndose tienen la posibilidad de permanecer juntos. Todo un desafío en medio de una serie de acontecimientos tan bien narrados que van desde: 1) el drama del Muro de Berlín que dejó la parte este de Alemania, hecha un «gueto soviético»; 2) la conspiración y espionaje de la KGB dentro de España, y 3) el episodio de las manifestaciones del 68 en París, que aunque inicialmente surgieron por motivos laborales, trastocaron lamentablemente algunos valores morales, y que en España, tras la muerte de Franco, percibo comprender que como una esponja que luego de comprimirse, explota y se extiende más allá de su forma «natural» se han ido ganando maravillosos derechos pero además traspasando en algunos argumentos la razón, sacrificando sin darse apenas cuenta la verdadera libertad, avasallando muchas veces la dignidad de la persona en su núcleo más sagrado. Y esto hasta el día de hoy. «Todo me está permitido, pero no todo me conviene. Todo me está permitido pero no me haré esclavo de nada.» 1 Corintios 6,12
